el tiempo vale oro, no se recupera, aprovechalo.

2/5/13

Una tristeza profunda...

Detrás de esos anteojos negros, hay una mirada triste. Detrás de esa sonrisa, hay unos labios despreciados. Detrás de esa alegría que tiene mi cuerpo, hay un lago de lágrimas que me lleva al océano. No todo lo que ves por fuera es lo que se siente por dentro. Uno no sabe si el otro está bien o mal, te puede mentir y tu no lo sabes porque ves a esa persona bien; pero en realidad está mal. La vida es así. Aveces finges ser de una forma pero no puedes, aveces tratas de ser como una persona y no puedes, porque cada uno es único, cada uno tiene su forma de ser. Hoy son las 12:00 vengo del colegio, siempre voy sola a mi casa, pero esta vez me encontré a mi mamá en la perfumería, me pegó un grito y yo me voltee. Fui hacia ella compramos lo que debía comprar y nos fuimos a casa. En eso yo dejo mi mochila en mi habitación y mi mamá me dice : – Vamos a comprarle el alimento al gato? Yo acepté y fuimos. Mientras caminábamos levanté la mirada hacia la calle y vi un gato, un gato en medio de la calle no se movía, en ese momento paso un auto yo casi gritando le dije a mi mamá que hiciéramos algo, el auto ya había pasado, por suerte lo esquivó y siguió su camino. Mamá se acercó pero luego volvió no muy convencida diciéndome: – No hija, hay que llevarlo al veterinario y yo no puedo, aparte si lo tenemos en casa con nuestro gato se va a estar peleando siempre. Yo casi sin respirar me largué a llorar. Llegamos a la tienda, yo tratando de disimular las lagrimas, mamá compró el alimento. Cuando pasamos por ahí (donde estaba el gato) vimos a un chico que lo miraba al gato, entonces yo le dije a mamá que al menos lo corriéramos de la calle. Nos acercamos y el chico le dijo a mamá: – Es suyo el gato señora? Mi mamá respondió:- No, no es mio. Mi mamá lo levantó y lo puso en la vereda. Yo me acerqué y le dí un poco de la comida de mi gato. Empezó a comer. El gato se veía mal, decaído, sin ganas de nada. Estaba medio lastimado. No sé porque. Mi mamá me llamó y fuimos rumbo a casa, el chico se quedó con el gato. Cuando llegamos me fui a mi habitación y me largué a llorar. Mi mamá me empezó a preguntar algo y como yo no estaba bien le contesté sin ganas todas las preguntas que me hizo y se enojó por no hablarle bien. Yo me puse mas mal y vino mi gato y me empezó a consolar a lamerme la mano a enrollarse en mis piernas. Yo le dije:- Gracias Picki. Vos siempre estás ahí para consolarme. Vos…. Vos sabes que yo sufro mucho por ustedes, los animales, y se que me entendés. Por eso te agradezco mucho y vamos a dejarlo en manos de dios a ese gatito para que se mejore. Mamá escuchando mis palabras me llamó a el comedor:- Hija… Ya está. Ese gato va a estar bien! No te preocupes. Ahora vamos a llevarle agua y ver si está bien. Yo se que se va a poner bien. Entre sollozos y muy agradecida abrasé a mi mamá. Nos fuimos a verlo y seguía ahí. Intacto, quieto como una estatua. Ya tenía agua pero le dejamos mas alimento por si tenía hambre. Yo le pedí y le pido a dios que ese animalito y que todos los animales que estén pasando por esto, le dejo todo en manos de dios para que los ayude a recuperarse y seguir adelante.
-Amary